Pintor en la luna. Marc Chagall

MOLESTOS ADOLESCENTES
Debate en Estados Unidos
Cuestionan un estudio sobre causas de suicidio
Carece de datos válidos que lo sustenten
La Nación. Sábado 22 de setiembre de 2007 Publicado en la Edición impresa
Noticias de Ciencia/Salud:
NUEVA YORK (The New York Times).- Días atrás, prestigiosos investigadores en psiquiatría vincularon el aumento de la tasa de suicidios de niños y adolescentes observado en 2004 con una advertencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) sobre el uso de antidepresivos en menores. La advertencia de la FDA, sugirieron los investigadores, habría dado lugar a que los adolescentes con depresión severa no reciban tratamiento. Pero los datos del estudio, que fue publicado en la revista The American Journal of Psychiatry y recibió una inmensa publicidad, no brindan soporte a esa afirmación, según afirman algunos expertos que no participaron del estudio. Mientras que la tasa de suicidios entre los norteamericanos menores de 19 años rozó el 14% en 2004, el número de prescripciones de antidepresivos en ese grupo permaneció básicamente sin cambios y no cayó sustancialmente, como afirma el estudio. Las tasas de prescripción cayeron efectivamente un año más tarde, pero las tasas de suicidio de 2005 todavía no han sido difundidas por los centros para el control y prevención de enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), de los Estados Unidos. En el estudio en cuestión, los autores analizaron estadísticas sobre suicidios y uso de antidepresivos, y argumentaron que las agencias regulatorias quizás hayan creado un problema mayor al requerir que las farmacéuticas colocaran advertencias en sus productos sobre los potenciales efectos secundarios de los antidepresivos, lo que asusta a pacientes y médicos. "La explicación más plausible es una relación de causa y efecto: cambian las tasas de prescripción; entonces, cambian las de suicidio", dijo el doctor J. John Mann, coautor del estudio. Pero el doctor Ten Have y otros expertos, si bien señalan que podría resultar que una reducción en las prescripciones conduzca a un incremento de los suicidios entre los jóvenes, dicen que el nuevo estudio ni lo prueba ni lo contradice. En su lugar, argumentan algunos expertos, el estudio ilustra por qué las tendencias en materia de suicidio son tan difíciles de comprender.
Esta pequeña noticia que apreció como información en el diario LA NACION me llamó primero la atención, después de leerla detenidamente mi sentimiento fue pasando de una creciente alarma a una indignación final.
A partir de lo que enuncia el titulo: “Cuestionan un estudio sobre causas de suicidio” lo que aquí parecería ponerse en duda son los resultados de un estudio científico sobre las causas que determinan el suicido en general, disimulando bajo este titulo la magnificencia de la información: el incremento del suicido en EE.UU. de menores de 19 años medicados contra ese acto.
A partir de la perspectiva lógica de ese titulo solo se trata de un problema de error en un estudio científico y que se espera que sea subsanado por los mismos intereses.
Dicho estudio sobre las causas del incremento en las tasas de suicidios, según se deduce de la nota, se basaría en una estadística proporcionada por los centros para el control y prevención de las enfermedades (CDC) de EE.UU.
Esa estadística cuantifica que el 14% (leyó bien, casi uno y medio de cada 10) de los menores de 19 años se han suicidado durante el año 2004 en Estados Unidos. Esta información aparece en el contexto del articulo como algo que está en segundo plano de valor por su significación para esta noticia, porque esta noticia es únicamente de carácter científico y apuntaría a lo general de los factores de las causas del suicidio más allá de la particularidad de cada caso.
El desarrollo de la nota subraya la falta de claridad sobre los factores que determinaron el incremento de la taza de suicidios durante ese año.
Si bien la primera investigación remitía las causas del incremento a una disminución de la prescripción de medicamentos antidepresivos debido a las advertencias sobre los efectos colaterales de los mismos esto es negado terminantemente dentro de la misma nota, ya que una mejor lectura de dichas estadísticas revelan que la cantidad de medicamentos prescriptos se mantuvo durante el mismo año.
Lo que sí subraya la opinión científica dentro de la misma nota, es que habría una presunta relación entre las advertencias sobre los efectos secundarios de la medicación puestas en los lugares de venta de los productos, la valoración que pacientes y médicos harían sobre la misma a partir de dicha advertencia y la consecuente eficacia de los producto, sin alcanzar a describir dicha opinión cuales fueron las acciones concretas de los pacientes hacia la medicación que hicieron a la disminución de la eficacia de los productos.
Y una última opinión científica que acoge la nota subraya su impotencia para dar una lógica a “las tendencias en materia de suicidio”
Lo llamativo de la nota es que esté circunscripta a la causa médica y no considera que esas causas puedan estar más allá del orden de la medicina.
No consideran el vació que se produce en las personas que las empuja al intento, a veces logrado y otras no, de suicidio. Vació que se manifiestan como falta de valores donde ubicarse en el seno de una sociedad.
Seria conveniente preguntarse como puede ser que en una sociedad que refleja un abanico tan grande de elecciones, un joven menor se sienta empujado al suicidio como única forma de manifestarse, de encontrarse en lo que la misma forma de la acción manifiesta en si misma: la imposibilidad de encontrarse, hallarse, en un espacio subjetivo.
Lo irracional, según señala el artículo, es determinar las tendencias. Es decir, que ninguna lógica discursiva puede comprender la totalidad del fenómeno que lleva al suicidio para poder medir a todos los adolescentes que son llevados al mismo con un mismo parámetro. La logica medica para dar cuenta del suicidio de estos adolescentes, como algo generalizado, parece hacer agujeros. Ya un único remedio parecería no alcanzar para todos los casos afectados por este sufrimiento.
Habrá que comenzar a preguntarse que les pasa a los adolescentes de uno en uno.
Saúl Jelen
Cuestionan un estudio sobre causas de suicidio
Carece de datos válidos que lo sustenten
La Nación. Sábado 22 de setiembre de 2007 Publicado en la Edición impresa
Noticias de Ciencia/Salud:
NUEVA YORK (The New York Times).- Días atrás, prestigiosos investigadores en psiquiatría vincularon el aumento de la tasa de suicidios de niños y adolescentes observado en 2004 con una advertencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) sobre el uso de antidepresivos en menores. La advertencia de la FDA, sugirieron los investigadores, habría dado lugar a que los adolescentes con depresión severa no reciban tratamiento. Pero los datos del estudio, que fue publicado en la revista The American Journal of Psychiatry y recibió una inmensa publicidad, no brindan soporte a esa afirmación, según afirman algunos expertos que no participaron del estudio. Mientras que la tasa de suicidios entre los norteamericanos menores de 19 años rozó el 14% en 2004, el número de prescripciones de antidepresivos en ese grupo permaneció básicamente sin cambios y no cayó sustancialmente, como afirma el estudio. Las tasas de prescripción cayeron efectivamente un año más tarde, pero las tasas de suicidio de 2005 todavía no han sido difundidas por los centros para el control y prevención de enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), de los Estados Unidos. En el estudio en cuestión, los autores analizaron estadísticas sobre suicidios y uso de antidepresivos, y argumentaron que las agencias regulatorias quizás hayan creado un problema mayor al requerir que las farmacéuticas colocaran advertencias en sus productos sobre los potenciales efectos secundarios de los antidepresivos, lo que asusta a pacientes y médicos. "La explicación más plausible es una relación de causa y efecto: cambian las tasas de prescripción; entonces, cambian las de suicidio", dijo el doctor J. John Mann, coautor del estudio. Pero el doctor Ten Have y otros expertos, si bien señalan que podría resultar que una reducción en las prescripciones conduzca a un incremento de los suicidios entre los jóvenes, dicen que el nuevo estudio ni lo prueba ni lo contradice. En su lugar, argumentan algunos expertos, el estudio ilustra por qué las tendencias en materia de suicidio son tan difíciles de comprender.
Esta pequeña noticia que apreció como información en el diario LA NACION me llamó primero la atención, después de leerla detenidamente mi sentimiento fue pasando de una creciente alarma a una indignación final.
A partir de lo que enuncia el titulo: “Cuestionan un estudio sobre causas de suicidio” lo que aquí parecería ponerse en duda son los resultados de un estudio científico sobre las causas que determinan el suicido en general, disimulando bajo este titulo la magnificencia de la información: el incremento del suicido en EE.UU. de menores de 19 años medicados contra ese acto.
A partir de la perspectiva lógica de ese titulo solo se trata de un problema de error en un estudio científico y que se espera que sea subsanado por los mismos intereses.
Dicho estudio sobre las causas del incremento en las tasas de suicidios, según se deduce de la nota, se basaría en una estadística proporcionada por los centros para el control y prevención de las enfermedades (CDC) de EE.UU.
Esa estadística cuantifica que el 14% (leyó bien, casi uno y medio de cada 10) de los menores de 19 años se han suicidado durante el año 2004 en Estados Unidos. Esta información aparece en el contexto del articulo como algo que está en segundo plano de valor por su significación para esta noticia, porque esta noticia es únicamente de carácter científico y apuntaría a lo general de los factores de las causas del suicidio más allá de la particularidad de cada caso.
El desarrollo de la nota subraya la falta de claridad sobre los factores que determinaron el incremento de la taza de suicidios durante ese año.
Si bien la primera investigación remitía las causas del incremento a una disminución de la prescripción de medicamentos antidepresivos debido a las advertencias sobre los efectos colaterales de los mismos esto es negado terminantemente dentro de la misma nota, ya que una mejor lectura de dichas estadísticas revelan que la cantidad de medicamentos prescriptos se mantuvo durante el mismo año.
Lo que sí subraya la opinión científica dentro de la misma nota, es que habría una presunta relación entre las advertencias sobre los efectos secundarios de la medicación puestas en los lugares de venta de los productos, la valoración que pacientes y médicos harían sobre la misma a partir de dicha advertencia y la consecuente eficacia de los producto, sin alcanzar a describir dicha opinión cuales fueron las acciones concretas de los pacientes hacia la medicación que hicieron a la disminución de la eficacia de los productos.
Y una última opinión científica que acoge la nota subraya su impotencia para dar una lógica a “las tendencias en materia de suicidio”
Lo llamativo de la nota es que esté circunscripta a la causa médica y no considera que esas causas puedan estar más allá del orden de la medicina.
No consideran el vació que se produce en las personas que las empuja al intento, a veces logrado y otras no, de suicidio. Vació que se manifiestan como falta de valores donde ubicarse en el seno de una sociedad.
Seria conveniente preguntarse como puede ser que en una sociedad que refleja un abanico tan grande de elecciones, un joven menor se sienta empujado al suicidio como única forma de manifestarse, de encontrarse en lo que la misma forma de la acción manifiesta en si misma: la imposibilidad de encontrarse, hallarse, en un espacio subjetivo.
Lo irracional, según señala el artículo, es determinar las tendencias. Es decir, que ninguna lógica discursiva puede comprender la totalidad del fenómeno que lleva al suicidio para poder medir a todos los adolescentes que son llevados al mismo con un mismo parámetro. La logica medica para dar cuenta del suicidio de estos adolescentes, como algo generalizado, parece hacer agujeros. Ya un único remedio parecería no alcanzar para todos los casos afectados por este sufrimiento.
Habrá que comenzar a preguntarse que les pasa a los adolescentes de uno en uno.
Saúl Jelen
